Hucha Daruma Burdeos Ojos Vacíos Ritual

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El Daruma Burdeos Ojos Vacíos, listo para el rito del deseo

El rito del deseo es el elemento más distintivo de la tradición daruma: la figura se vende con los dos ojos vacíos, y es el portador del deseo quien pinta él mismo el primer ojo en el momento de formular su deseo, y el segundo ojo solo cuando el deseo se cumple. Entre los dos, el daruma de un solo ojo mira a su propietario cada día, recordatorio constante del compromiso asumido.

Esta pieza despliega un daruma burdeos profundo (rojo oscuro tirando a marrón) con un amplio vientre adornado de motivos florales dorados. Los ojos están enteramente vacíos — dos óvalos blancos perfilados de negro que solo esperan el pincel del propietario. Las cejas de grulla y el bigote de tortuga, firma clásica, ya están pintados en negro.

El ritual del daruma tiene una dimensión psicológica profunda más allá de su carga simbólica. Tener que esperar el cumplimiento efectivo del deseo para pintar el segundo ojo obliga a un trabajo paciente — es un amuleto activo, que exige la perseverancia del portador más que repartir suerte gratuita. Bodhidharma meditó nueve años frente a un muro: no se bromea con la paciencia.

Formato compacto (unos 11×11 cm), resina pintada a mano, acabado mate con un burdeos profundo. Ranura de hucha integrada en la base. Presentado sobre un cojín de tela roja bordada. Un pincel fino y tinta china negra (no incluidos) bastan para pintar los ojos.

Especialmente adecuado para las personas que formulan un deseo estructurado y comprometido (cambiar de carrera, perder peso, escribir una novela, atravesar una prueba), a los amantes del rito daruma auténtico más que de la versión decorativa, y a toda persona seducida por la gramática paciente del amuleto merecido.

  • Tipo: daruma (達磨) japonés tradicional, figura amuleto de la suerte
  • Material: resina pintada a mano, acabado mate o lacado según modelo
  • Función: hucha (ranura para monedas) y talismán de deseo
  • Formato: unos 11×11 cm, presentado sobre un cojín de tela roja
  • Tradición: pintar un ojo al formular el deseo, el segundo al cumplirse
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